CARTA ABIERTA DE UN SUBOFICIAL A OTRO ENCARCELADO POR CAUSAS POLITICAS.
ESTIMADO CAMARADA.
Buenos Aires, 19 de diciembre de 2011.
Creo que no hemos llegado a conocernos personalmente. La Providencia nos situó en simétrico espacio cronológico aunque nos haya separado en las circunstancias, como hubiese dicho Ortega y Gasset. Tenemos en común que, como Ud, soy suboficial, en mi caso, retirado por el Ejército Argentino. Hasta este momento no he hecho nada para atenuar su injusta situación, ni siquiera visitarlo. El haberlo hecho seguramente hubiese aliviado mi espíritu y tal vez el suyo, pero no habría variado su situación, insisto, jurídica y humanamente injusta.
Tengo tres hijos, excelentísimos, que están luchando de distintas maneras para forjar un ambiente más saludable para su progenie futura y, obviamente, la mía. Mientras ellos planeaban la celebración navideña me puse a pensar en Ud, que puedo ignorar su identidad pero no su entidad, su testimonio, su situación, su padecimiento, su martirio…
Y sentí que tengo dos motivos, uno moral, profesional, dogmático y el otro esencialmente afectivo, que impulsaron este propósito y, con ello, mi proceder hacia Ud.:
Desde hace más de 4 meses tengo una razón sublime para ocuparme y preocuparme para recuperar la Nación libre, justa y soberana que soñaron nuestros mayores. La Nación donde impere esa declarada Justicia Social como resultado de la acción y no de la declamación, como objetivo inclaudicable de todo aquel que ha vivido y quiere seguir viviendo con honor y dignidad. Ese motivo se llama Genaro, mi primer nieto. Y Haber escuchado al “ciudadano que desempeña el cargo con el título de Presidente de la Nación Argentina” (Art 87 de la CNA) hablar de justicia, reconciliación y unión nacional como conceptos sintéticos y significativos aplicable en la futura política del Estado. “Para la verdad, el tiempo…”
Fue dable entonces sumar estos dos motivos a mi condición de comprometido cristiano para decidirme a tomar la iniciativa y pedirle a la Señora Presidente que, como testimonio cualitativo y trascendente de su proyección política e histórica, que realmente sirva de ejemplo para la reconciliación de todos los argentinos como pueblo iluminado por la luz divina del Sol inserto en su bandera, y en cumplimiento de los artículos 2º y 99º (Ap 5) de la CNA otorgue a MIS CAMARADAS, un indulto navideño como acto de estricta justicia y de indiscutible ejemplo imitable para el resto de la comunidad de la Nación.
He recibido cientos de mensajes echando dudas sobre el resultado de la gestión, a quienes respondí sobre la diferencia entre desconocer y no conocer, entre ignorar y deshonrar y porque “no tiene necesidad de salud el sano sino el enfermo”. Es muy probable que no consiga nada, con lo cual no habré hecho nada para alterar su estado actual, pero…y si sí?
Puedo jurarle que, no me lo pidió nadie ni persigo beneficios propios, que comprendo su sentimiento y noble honra porque, tal vez, la mayor razón es tener la misma esencia y virtud genética que Ud.: Ser Suboficial sabiendo que no haríamos intencionalmente algo que afecte el honor y quebrante la dignidad del igual, aunque nos hayan inculcado la idea que, “para un gancho no hay nada peor que otro gancho”.
Pero, además, deseo aprovechar este momento para pedirle PERDÓN por haberlo abandonado a su suerte. PERDÓN por no asistir a su familia en el sufrimiento y su ausencia. PERDÓN por no haber intentado presionar para lograr justicia. PERDÓN por no haber entendido antes su testimonio de entrega que fortalece la expresión manifestada ante los jueces de la Nación por un patriota contemporáneo: “Cuando la Patria es prisionera, la cárcel es el lugar de los hombres libres”.
Tampoco tome el presente como fatuo débito oportunista sino como es: Un sincero y real sentimiento de un camarada que no conoce su identidad pero sí su entidad y que ha sufrido también en carne propia el peso de la persecución.
Como no existe perdón si no hay una acción de enmienda que confirme su sustancia y, simultáneamente, el profundo sentir, en el mundo, sin distinción de credos, etnias, color ni formas que dejen de reconocer el sentido de la Navidad, por esto, por mi nieto, por el futuro de nuestra Patria, por lo que no hice antes, quise acotar mi acción apelando a la potestad presidencial para que corrija los errores de un pasado de extrema violencia que desunió a los argentinos haciendo que paguen “justos por pecadores”.
Me hubiese gustado mucho que todas las organizaciones que lo asisten hubieran apoyado el pedido, pero…al decir del general San Martín: “Hacen mas ruidos 10 decididos a los gritos que un ejército en silencio” y Horacio Guarany cantó que “…el que canta bajito tiene miedo o poca voz”
Mi muy estimado Camarada. Soy consciente que Ud. está ahí por haber cumplido con la Patria. Ahora esperemos que la Patria tenga con Ud. ese debido reconocimiento, como también lo esperan nuestros héroes malvinenses, sabiendo que, el agradecimiento económico es solo una parte mínima del merecimiento honorífico para aquel que formó parte de una Fuerza por vocación de servicio y no para lucrar indebidamente porque, “No es lo mismo vestir el uniforme militar, que serlo”
Deseo fervientemente que estas sean Navidades distintas aunque no depende de Ud. ni de mi. Feliz 2012 y Dios querrá que nos conozcamos dentro del territorio de la Nación Argentina.
Sin más por la presente y manteniendo el anhelo de que brinde a esta el tratamiento más conveniente, la saludo con un fuerte abrazo en Cristo Jesús y María Santísima.
Roberto Oscar Barbalace*
Correo: morenoscar50@yahoo.com.ar *
Los Polvorines
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Viva la Patria Barbalace!!
Viva el CONASUBAR!!
Con dos Huevos Suboficiales!!