EL CIRCULO VIRTUOSO DEL FRENTE PARA LA MENTIRA (Parte I).
ANTES DE ANUNCIAR QUE LOS BAJARIAN, LOS TERRORISTAS YA LOS HABIAN SUBIDO.
Antes de anunciar el inicio del proceso de reducción de los subsidios, a través de un Decreto de Necesidad y Urgencia fechado el 31 de octubre pasado, el Gobierno modificó el Presupuesto de este año en 29.332 millones de pesos. Y a través de una decisión del jefe de Gabinete, se hizo otra ampliación por $ 9.176 millones, de acuerdo a lo publicado ayer en el Boletín Oficial.
En total los gastos aumentan en $ 38.508 millones, de los cuales un poco más $ 7.000 millones se destinan a incrementar los subsidios.
Sin embargo, el miércoles 2 de noviembre, los ministros Julio De Vido y Amado Boudou anunciaron un plan de reducción de los subsidios al agua, la luz y el gas .
Apuntaron a empresas y casas de familia, y dijeron que se aplicará gradualmente, resultando en subas en las boletas de esos servicios.
Lanzaron una segunda etapa del plan. Entre las dos instancias, según las cifras oficiales, la reducción de subsidios rondará los $ 5.000 millones .
Son $ 2000 millones menos que el incremento de subsidios que habían firmado los ministros el 31 de octubre.
El incremento de gasto fijado en el DNU y la decisión de Jefatura de Gabinete se financian con mayores ingresos, pero aún así queda un bache de $ 2.955 millones , según el análisis de la ASAP (Administración Argentina de Presupuesto).
En base a esos números, el déficit fiscal de este año que estaba previsto en $ 11.441 millones, aumentaría en un 25% , que se financian con el Banco Central, ANSeS y otros organismos públicos.
El gasto total autorizado a fines de octubre sumaría ahora 404.221,4 millones de pesos.
De los $ 38.508 millones, un poco más de $ 7.000 millones se destinan a las partidas de subsidios de este año, que ya sumaban más de $ 70.000 millones. El resto corresponde a partidas previsionales y sociales que contaban con créditos reducidos ya que en el presupuesto original no se contemplaban aumentos.
El refuerzo de los subsidios a las áreas de energía, transporte, agua y otros servicios suman $ 4.431 millones .
Aún así, las partidas de este año podrían tener otros ajustes antes de fin de año.
La magnitud de esos subsidios surge del propio DNU que, con relación a los polémicos subsidios, dice que el incremento de las partidas es “para atender transferencias a empresas concesionarias del transporte ferroviario, a empresas de transporte aerocomercial y a empresas de servicios de transporte público de pasajeros por automotor; gastos en inversión ferroviaria y gastos derivados de la construcción de la Central Termoeléctrica a Carbón Río Turbio; transferencias a la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (CAMMESA) para la generación de energía y para la empresa Hidrovía S.A”.
El principal receptor de esos subsidios es CAMMESA que ya recibió partidas por $22.304 millones.
Le sigue el Transporte Automotor con más de $ 10.000 millones y Aerolíneas $ 2.900 millones.
También se refuerzan, agrega el DNU, los créditos “destinados a ENARSA con el objeto de atender compromisos relacionados con el suministro de energía”.
Y más en general “las transferencias destinadas al Ferrocarril General Belgrano, Yacimientos Carboníferos de Río Turbio, a Nucleoeléctrica Argentina, a ARSAT, a la Operadora Ferroviaria, a AySA, a la Administración de Infraestructura Ferroviaria, a Radio y Televisión Argentina (RTA) y a Telam”, entre otros..
Con estos refuerzos ENARSA ya tiene partida por 10.356 millones de pesos y AYSA más de $ 3.000 millones.
La presidente Cristina Fernández acentuará los cambios iniciados en su gobierno a partir del nuevo período que comenzará el 10 de diciembre próximo, lo que viene a ocurrir exactamente cuando la crisis parece desbordarse y adquirir ribetes de honda preocupación, incluso en los sectores más moderados de la Casa Rosada.
Las medidas no comprenderán solamente los temas económicos, que ya tomaron un nuevo curso, sino también significarán un nuevo rumbo en el campo exterior, que incidirá notablemente en el escenario ideológico del Frente para la Mentira.
Para cualquier observador objetivo, las primeras señales comenzaron apenas volvió de su viaje a Francia para participar de las deliberaciones finales del G20 y reunirse a solas con el presidente norteamericano Barack Obama por invitación de éste.
En su momento, nadie supo interpretar los reales alcances de lo ocurrido y tampoco las distintas reuniones que previamente mantuvo con destacadas figuras de la actividad económica y empresaria. Ahora puede apreciarse que todos estos pasos estuvieron y están interrelacionados y quienes sepan leerlos podrán interpretar el perfil político que poco a poco comenzará a regir en el país.
También, y dada la hondura de este proceso, podrá vislumbrarse la repercusión que adquirirán los hechos a partir de este mismo momento en que se ha puesto en marcha lo que podríamos definir -no sin esfuerzo- como un proceso de sinceramiento económico que tendrá una cierta similitud con experiencias similares que, de una manera que podríamos llamar cíclica, se dan en la Argentina.
Cuando todo hacía prever un virtual descalabro integral, que incluso amenazaba la paz interior, esos cambios permitieron encontrar una salida, aunque podemos acotar que, pese a las reiteraciones, pareciera que los argentinos nada hemos aprendido del pasado.
Esta apretadísima síntesis, trasladada a la actualidad, comenzó hace un tiempo -digamos que varias semanas atrás-, cuando se hizo evidente que nuestra ex República marchaba más rápido que despacio hacia un crack financiero que no fue evaluado correctamente por la casi totalidad del arco político y mucho menos por los ideologizados sectores gubernamentales que ni siquiera ensayaron explicaciones para los acontecimientos que se perfilaban en el horizonte.
Las primeras señales de que existía una inquietud que no se resignaba a aceptar los hechos como se daban fueron reuniones reservadas que la presidente Fernandez mantuvo con figuras representativas, entre las que se destacó la que por dos o tres largas horas mantuvo con el ex presidente del Banco Central durante otra etapa política y que actualmente ocupa un cargo de director del Banco de Inglaterra, doctor Mario Blejer.
Como se recordará, en su momento dimos a conocer los principales lineamientos de lo tratado, que en buena medida se ajustó a la ortodoxia del pensamiento económico para situaciones de una crisis progresiva como la que vivía y vive nuestro país.
Nadie desmintió nada.
La novedad se extendió rápidamente entre los sectores dedicados al análisis de estos asuntos pero no se avanzó más allá ni se hicieron mayores especulaciones, hasta que los problemas económicos -y políticos- entraron, durante los últimos días, en una preocupante espiral agravada por sucesos tales como las bravuconadas cometidas por Guillermo Moreno y otros sucesos concurrentes.
Mientras tanto, Fenandez guardaba y -mantiene- un silencio firme respecto de quienes serían sus colaboradores durante el nuevo período presidencial y crecían las dudas acerca de cuál podría ser su evolución. Fue entonces cuando surgió la invitación de Obama y, sin mayores comentarios, se realizó el viaje.
Poco después y concretado el regreso de Francia, Cristina sorprendió a todos con el inicio de los ajustes selectivos -o discriminados, si se prefiere-, con quitas o directamente supresiones de subsidios para determinados rubros que, como lo dijimos en coincidencia con la mayor parte de las interpretaciones, se traducirían en un incremento del costo de vida, que estuvo comprimido a lo largo de los últimos años por razones político-electorales.
Ahora, cuando la situación comenzó a dar claras señales del agotamiento del famoso modelo -inflación incluida- nos encontramos frente a esta nueva realidad, que abre una nueva y distinta instancia hacia adelante.
Como es inevitable, la nueva orientación tendrá grandes repercusiones internas y se profundizarán las diferencias y hasta enfrentamientos.
Por ejemplo, de Máximo Kirchner contra Boudou, entre éste contra Randazzo y no arriesgamos si decimos que, en buena medida, las diferencias son de todos contra todos.
Unos apuntan a colocarla a Nilda Garré como futura Jefa de Gabinete -una versión que hasta ayer había tomado forma de rumor- pero esto sería impensable ante los hechos que se esperan y que ya comenzaron a manifestarse.
En el ínterin, surgirán versiones y contraversiones, La Cámpora hará lo suyo, aunque a sus integrantes les interesa más la beca que otra cosa, y cabe esperar una lucha, una pulseada por posicionarse de la mejor forma posible con miras al futuro… o para tratar de modificarlo.
De todos modos, podemos agregar que el proyecto no será brusco sino paulatino, pero claramente indicativo de que quienes se designen en los cargos principales serán el resultado de una selección que efectuará Fernandez sin aceptar presiones internas disidentes y apoyada en el 54 por ciento de los votos obtenidos en los comicios presidenciales.
Mientras faltan tan pocos días para el comienzo de la nueva etapa, las gestiones se desarrollarán rodeadas de una marcada reserva, aunque obviamente generarán resistencias que no son difíciles de vislumbrar.
Entre ellas, las determinadas por el abandono de la alianza con el venezolano Hugo Chávez, el boliviano Evo Morales o el ecuatoriano Carlos Correa.
Por cierto, la diplomacia tiene su propio lenguaje, aunque el Foro de San Pablo, que ya se perfila como el gran perdedor, no suspenderá sus esfuerzos alteradores.
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