ARGENTINA VOTO AL TERRORISMO EL 23 DE OKTUBRE DE 2011.
TERRORISMO: SU ESTRATEGIA (Parte III).
2.5 CAMBIOS ESTRATÉGICOS DE MONTONEROS EN 1975
En el documento “La resistencia peronista ataca. Fundamentos de la ofensiva táctica”, enenero de 1975, Montoneros explica las razones y características de la denominada “ofensiva táctica” de su etapa Defensiva Estratégica, a poner en ejecución:
Esta campaña no tiene propósito golpista, no nos interesa provocar el golpe o sacar a los militares a la calle.
Esta campaña es parte de nuestra propuesta de “guerra integral” en la Guerra de Liberación popular y prolongada en la que estamos empeñados.
El objetivo estratégico y determinante de la campaña es: continuando con la resistencia, desatar una ofensiva táctica integral.
No es su objetivo modificar la situación de defensiva estratégica en que nos encontramos.
Sí, en cambio comenzar la preparación de la contraofensiva creando las condiciones materiales en lo político, militar y organizativo, para comenzar el contraataque contra el enemigo limitando progresivamente su libertad de maniobra y acumulando las fuerzas populares necesarias para ese momento.
Para ello, se fijó los “objetivos reivindicativos”, los “objetivos políticos”,los “objetivos respecto al movimiento peronista” y los “objetivos militares”, ubicados en niveles de lucha que armonizan entre sí y se apoyan mutuamente.
Con respecto al último objetivo, entre otras afirmaciones, decía: ….aún cuando Montoneros impulse la creación de estructuras para el desarrollo de la acción política en los marcos liberales del sistema, mantiene “el proyecto de guerra integral” y lo desarrolla.
Montoneros reconoce en la acción militar el nivel superior desde el punto de vista estratégico, en el que adquiere fundamental importancia el desarrollo de las fuerzas propias y la destrucción del enemigo.
La acción militar permanente en la defensiva es imprescindible, porque de lo contrario no es una resistencia y se parece más a una huida que a una retirada. (Evita Montonera N° 2, Enero-Febrero 1975)
El 8 de septiembre de 1975, el gobierno de Isabel Perón ponía a Montoneros fuera de la ley mediante el decreto N° 2.452.
Dos días antes, en una conferencia de prensa secreta, Firmenich había anunciado la decisión de Montoneros de pasar a la clandestinidad, volviendo a la “resistencia activa” y reasumiendo las formas armadas de lucha. Al respecto y refiriéndose a esa época, dicen los autores de “La Voluntad”:
Aunque era muy difícil hacer un cálculo preciso, se suponía que en ese momento, la organización Montoneros tenía de 5.000 a 10.000 combatientes y milicianos. Sus simpatizantes eran muchos más. (Anguita Eduardo y Caparrós Martín: La Voluntad, Tomo IV, Ed. Planeta. Ed. Definitiva, 2006; p. 376) (FORO-05-interior.qxp 23/10/2008 10:18 PÆgina 32)
En su estrategia, Montoneros no había abandonado un viejo proyecto: la constitución de las Milicias Peronistas.
Y precisamente en 1975, en esa etapa Defensiva Estratégica, reaparece ese proyecto, algo que propuesto como “milicias populares” por el Delegado de la Juventud, Rodolfo Galimberti, en un acto público, el 18 de abril de 1973, había molestado profundamente a Perón.
Propuestas como milicias formadas por la Juventud Peronista y destinadas a sustituir al Ejército Argentino, “pro imperialista”, por un “Ejército Revolucionario y Popular”, habían activado sus alarmas de viejo militar, por lo que había desaprobado el proyecto de raíz.
Llamado Galimberti de urgencia a Puerta de Hierro el 28 de abril, aunque se desdijo rápidamente de su exabrupto fue destituido de su cargo pero, como veremos, no por eso el proyecto quedó desactivado. (Larraquy Marcelo y Caballero Roberto: Galimberti, de Perón a Susana, de Montoneros a la CIA. Ed. Norma, 2000; p. 184)
En marzo de 1975, en un documento titulado “El Ejército Montonero. Las milicias Peronistas son posibles”, la Conducción Centralizada retoma la iniciativa. Informando los objetivos prefijados que sus militantes habían atacado el 16 de septiembre de 1974, en un nuevo aniversario de la Revolución Libertadora, decía entre otras cosas, que con esas acciones, a la vez de iniciar la “Segunda Resistencia Peronista” [consideraban “primera” a la comprendida entre 1955 y 1961], …Finalmente pretendíamos probar de esa manera la factibilidad de las Milicias Peronistas como proyecto militar para el Movimiento.
Consideramos que este [hecho militar] es el verdadero embrión de las Milicias Peronistas. (Evita Montonera N° 3, marzo 1975)
El Consejo Nacional de Montoneros, en una reunión llevada a cabo entre el 3 y el 6 de abril de 1975, señaló en un informe que para aspirar a constituirse en un alternativa de poder, era preciso prever los mecanismos para que las masas pudieran percibir una imagen del mismo.
Tener poder y demostrar que lo tenemos. Y se referían tanto a lo político, a lo militar, a lo reivindicativo como a lo organizativo.
En lo militar, que es el tema de esta nota, preveía:
Desarrollar una logística como base material de nuestras fuerzas operativas, cuyo desarrollo se hará sin abandonar la actividad operativa, programándola en los niveles masivo que nuestra política lo exige y en la escala que el desarrollo industrial lo permite.
Planificando campañas y operaciones que muestren la eficacia de un ejército urbano en el copamiento de zonas y en la capacidad para comenzar a atacar las estructuras militares.
Asimismo debemos ir creando condiciones para que se visualice a nuestras fuerzas como un Ejército Urbano, para lo cual es necesario introducir el uso del uniforme en algunas operaciones. (Baschetti Roberto: Documentos 1973-1976. Ed. de la Campana, 2001; p. 438)
Y no tardaron mucho en hacerse ver. El 10 de julio de ese año, las milicias montoneras realizaron una gran cantidad de acciones con armas y explosivos en la ciudad de Córdoba, especialmente contra la policía, ametrallando varias comisarías y hasta la misma Jefatura, arrojando granadas contra un patrullero.
Además de la acción de francotiradores, se colocaron explosivos y se arrojaron bombas molotov contra algunos medios de prensa, comercios, bancos y concesionarias de automóviles.
Se realizaron, además, acciones de propaganda con destrucciones varias, gritando consignas contra el gobierno nacional y la intervención provincial.
Recién a la noche se pudo normalizar la situación.
2.6 LA REORIENTACIÓN ESTRATÉGICA DEL PRT-ERP EN 1975
La extremada gravedad de la situación a comienzos de 1975, con un gobierno débil, errático y en crisis, y una población civil aterrada por los múltiples y arteros atentados terroristas (FORO-05 -interior.qxp 23/10/2008 10:18 PÆgina 33), la presidente M. E. M. de Perón dictó el Decreto Nº 261 “S” del 5/02/75 (origen de la denominada Operación Independencia), ordenando al Comando General del Ejército “…ejecutar las operaciones militares que sean necesarias a efectos de neutralizar y/o aniquilar el accionar de los elementos subversivos que actuaban en la Provincia de Tucumán” donde, desde principios de 1974, operaba la Compañía de Monte Ramón Rosa Jiménez del ERP.
La operación se iniciaría el día 9 con el establecimiento de un cerco para impedir que la guerrilla escapara y luego penetrar en el monte para aniquilarla (hubo 37 combates abiertos entre patrullas militares y columnas terroristas. Intervinieron las Fuerzas Armadas, en particular el Ejército, la Gendarmería Nacional y las Fuerzas Policiales de Tucumán y Federal).
Para diciembre, estaba prevista la realización del VI° Congreso del PRT-ERP pero, ante el cambio radical de escenario, se decidió reemplazarlo por la realización, en julio de 1975, de un Comité Central Ampliado que resolvió reorientar, desde el punto de vista estratégico, la actitud del partido frente al evidente proceso de generalización de la guerra que percibían por el cambio en la situación.
En una parte de su Informe, se disponía Establecer la existencia de dos regiones estratégicas a un mismo nivel en el país; una integrada por las grandes concentraciones urbanas existentes en torno a las zonas industriales de La Plata, Buenos Aires, riberas del Paraná, Rosario y Córdoba y otra extendida por el ámbito rural del norte argentino, con centro en Tucumán.
Ésta, se fundamenta en la importancia decisiva que tiene la guerrilla rural en la perspectiva de la construcción de fuerzas revolucionarias regulares y la envergadura alcanzada por el entrenamiento militar en el campo, que determinan la necesidad de definir en el país dos regiones estratégicas con el mismo nivel de interés. …hasta el presente los mayores esfuerzos materiales y humanos se habían concentrado en las actividades política y militar en las grandes ciudades en torno a la penetración en el proletariado fabril y otras capas populares y la actividad guerrillera urbana… La presente generalización de la guerra revolucionaria requiere entonces colocar en un mismo plano a la actividad urbana con el de la guerrilla rural.
De la determinación de estas dos regiones estratégicas surgen consecuencias inmediatas y prácticas, relacionadas con la distribución de fuerzas y canalización de esfuerzos partidarios, imprescindibles para lograr los objetivos propuestos.
La nueva etapa del desarrollo de la lucha revolucionaria indica como tarea más importante en el terreno militar, la generalización de la guerra a todo el ámbito del país incorporando a la misma regiones y sectores de la población que hasta el presente no han actuado activamente.
Hasta ese momento la Guerra Revolucionaria se ha desarrollado fundamentalmente en las grandes ciudades en su forma de guerrilla urbana.
Generalizar la guerra significa dar un salto, que amplíe el ámbito de su desarrollo a regiones que, por sus características geográficas brindan las mejores condiciones para la estructuración de una fuerza militar superior, capaz de enfrentar y aniquilar a importantes contingentes del enemigo… (González Breard Eusebio: La guerrilla en Tucumán. Una historia no escrita. Ed. Círculo Militar, 1999; p. 110)
En esa reunión, Santucho destacó el carácter y la importancia estratégica de la guerrilla rural, tal como la concebía el ERP siguiendo el ejemplo del Vietcong, y estableció su objetivo:
lograr la construcción de una “zona liberada” [dominada] que permitiera instalar el Comando en Jefe del ERP y si era posible la dirección política del PRT, y obtener reconocimiento internacional.
Así lo reconoció la Cámara en la Causa 13, al señalar el objetivo último de toma del poder político por parte de las organizaciones terroristas, …alguna de las cuales incluso intentó, como paso previo, a través de los asentamientos en (FORO-05-interior.qxp 23/10/2008 10:18 PÆgina 34) las zonas rurales de Tucumán ya mencionados, la obtención del dominio sobre un territorio, a fin de ser reconocida como beligerante por la comunidad internacional. (La Sentencia. Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal de la Capital Federal, Causa 13,1984; p. 62)
De haber logrado ese objetivo, y el ERP estuvo cerca de hacerlo, se hubiera comprometido la imagen del Gobierno Nacional al obligarlo a enfrentar a una fuerza regular con reconocimiento internacional.
Mattini, integrante del PRT-ERP, analiza así en su libro la estrategia a emplear por la organización en el frente rural:
También su desarrollo de un frente guerrillero rural perseguía el objetivo de “sacar” a las Fuerzas Armadas de los cuarteles y llevarlas a los montes para imponerles tiempos y espacios de lucha, mediante los cuales la derrota no devendría tanto de un sentido de aniquilamiento clásico, sino más bien por el aislamiento, el desgaste, la desmoralización y el agotamiento físico y moral.
En ese sentido Tucumán no estaba concebido como “foco”, sino como el grupo inicial con la mayor parte de los primeros combatientes llegados de las ciudades pero, que al dar decenas de “pequeños combates victoriosos”, alentará la gente de las regiones rurales, obreros agrícolas y campesinos pobres a incorporarse a la guerrilla, pues –por lo menos en el terreno teórico– Santucho y el PRT estaban en claro que no es posible una guerra de guerrillas sin una composición mayoritariamente campesina y sin el apoyo efectivo de las masas de la región.
Esta estrategia preveía que en un plazo relativamente corto la unidad inicial, es decir la Compañía de Monte Ramón Rosa Jiménez, se dividiría en cuatro grupos los que a su vez serían la base –con la incorporación masiva de campesinos de por medio– para que la guerrilla se extendiera
hacia el norte (Salta y Jujuy),
hacia el este (Santiago, Chaco) y
hacia el sur donde adquiriría formas peculiares, combinando la lucha rural con la urbana y suburbana a medida que se aproximaba a Córdoba.
Los combatientes de la Compañía de Monte estarían llamados a cumplir el papel de los oficiales de un ejército muy numeroso.
Pero para la prosecución de esos objetivos, era imprescindible la consolidación de una sólida base precisamente en Tucumán, para que la guerrilla tuviera su máxima autonomía del resto del país, pues naturalmente el Ejército cortaría o dificultaría los abastecimientos desde Buenos Aires u otras regiones sureñas.
Esa sólida base, en la que Santucho preveía un largo período de una combinación entre “zona liberada” y “doble poder” (zonas liberadas en los montes y doble poder en las regiones urbanas sólo era posible con un desarrollo más profundo aún del PRT, el Frente de Liberación no sólo en la ciudad de Tucumán sino en toda el área más económica y políticamente activa de la provincia. (Mattini Luis: Hombres y mujeres del PRT-ERP. La pasión militante. Ed. de la Campana, 2007; p. 291)
Años después, Mattini interpretaba críticamente la actitud que había adoptado el PRT-ERP ante esa nueva situación:
Parece lógico que el PRT debería haber ajustado sus mecanismos de seguridad interna y esperar que el golpe se llevara a cabo, comprobar las intenciones de la dictadura y luego actuar en consecuencia.
Sin embargo, el PRT actuó como si el cambio no significase nada en lo inmediato, más bien se dedicó a trazar los “planes estratégicos” y a tal efecto se abocó a la preparación de una reunión ampliada del Comité Central que ajustara la estrategia a partir de la nueva situación después del “Vietnam liberado”.
Santucho impulsó una reorganización tendiente a “preparar el partido para la guerra”. Si el anterior CC había volcado la mitad de sus fuerzas a las actividades bélicas, éste debía acentuar la tendencia con el pase de un ochenta por ciento de los recursos humanos y materiales a esa actividad. (FORO-05-interior.qxp 23/10/2008 10:18 PÆgina 35)
Señalaba también, que …entre otras cosas no se tenía en cuenta la pérdida de calidad, en la experiencia de los que habían caído, en el escaso fogueo de las reservas y en la tendencia creciente de los golpes eficaces de la represión y que además …existían dos déficit gravísimos para un “salto cualitativo en la lucha”: las finanzas y la logística y armamento.
…En cuanto a la logística y el armamento, ésta estaba descalabrada:
la fábrica de la JCR había caído en manos de la represión junto con numerosos talleres y en Monte Chingolo se habían perdido muchas armas.
El PRT no estaba destruido ni mucho menos, poseía efectivamente grandes reservas, pero necesitaba un período de recomposición y, por lo tanto no se hallaba en condiciones de cumplir ese “salto de calidad” que, según Santucho, exigiría la ruptura institucional por parte de los militares.
Y prosigue: …había muchas cosas que el PRT “sabía que había que hacer” aunque no supiera “como hacerlas” y, con toda razón se lanzó a hacerlas para “aprender haciendo”, pero en este caso el PRT ni siquiera “sabía que hay que saber replegarse”.
De modo que no es que se haya retirado con desacierto, sino que “no se retiró” y, cuando tomó conciencia de esa necesidad, ya era tarde. En esta falta de conciencia sobre la necesidad de retiradas (que tan magistralmente enseña Lenin) quizás influyó en forma muy importante la conocida expresión del Che (sin reflexionar sobre su real contenido):
En toda revolución verdadera, o se triunfa o se muere”. (Ibid. p. 336)
Según diversas fuentes, hacia 1975 el PRT tenía células en más de cuatrocientas de las principales fábricas del Gran Buenos Aires, se mantenía fuerte en Tucumán, Jujuy y Santiago del Estero y había tenido éxito en organizar grupos de obreros industriales cordobeses, de metalúrgicos, de obreros de la carne, de petroquímicos de Rosario y de petroleros patagónicos.
Además, tenía grupos muy activos en el movimiento estudiantil, entre los arrendatarios algodoneros del Chaco y entre los empleados judiciales y docentes formoseños.
Por último, había logrado establecerse en muchas ciudades del interior tales como Río Cuarto, Rafaela, Ceres, San Francisco, Gral. Roca, Neuquén, Junín, Mendoza, Metán, Clodomira, Bahía Blanca, Santa Fe y Paraná.
En su punto más alto de desarrollo, su periódico clandestino El Combatiente distribuía 20.000 ejemplares de cada número; tenía además publicaciones dirigidas a sectores obreros específicos y tres publicaciones legales: el diario El Mundo, el quincenario Nuevo Hombre y la revista teórica Posición.
Una angustia estresante obligó a la Sra. de Perón a tomar licencia por prescripción médica, debiendo hacerse cargo del Ejecutivo el Vicepresidente Provisional del Senado Dr. Ítalo Luder el 13 de septiembre de 1975 quién, ante la escalada terrorista marcada el día anterior por el asalto al cuartel de Formosa, emitió los decretos Nº 2.770, 2.771 y 2.772 del 6/10/75, mediante los cuales subordinó las Fuerzas de Seguridad y policiales provinciales al PEN y amplió la misión de las Fuerzas Armadas de combatir a la subversión a todo el territorio de la Nación.
El primer decreto constituía los Consejos de Seguridad Interior y de Defensa, estableciendo sus competencias; el segundo colocaba bajo control operacional del Consejo de Defensa al personal y medios policiales y penitenciarios para su empleo en la lucha antisubversiva y el último disponía que “Las FFAA, bajo el Comando Superior del Presidente, que será ejercido a través del Consejo de Defensa, procederán a ejecutar las operaciones militares y de seguridad que sean necesarias a los efectos de aniquilar el accionar de los elementos subversivos en todo el país”.
En respuesta a ello, en diciembre de 1975 y después del ataque al Arsenal de Monte Chingolo, el ERP dio a conocer un comunicado en el que expresaba:
Esta batalla librada por las fuerzas revolucionarias se enmarca en un proceso general de guerra prolongada,
(FORO-05-interior.qxp 23/10/2008 10:18 PÆgina 36) de varios años de accionar urbano y rural de las fuerzas guerrilleras… La guerra revolucionaria se ha generalizado en la Argentina. (Díaz Bessone Ramón: Guerra revolucionaria en la Argentina. Ed. Círculo Militar, 1996; p. 313)
2.7 CAMBIOS ESTRATÉGICOS A PARTIR DEL 24 DE MARZO DE 1976
A partir del 24 de marzo de 1976 y ante la vasta ofensiva desencadenada por el gobierno militar, Montoneros y el PRT-ERP volvieron a estrechar relaciones e inclusive, junto con la Organización Comunista Poder Obrero (OCPO), comenzaron a elaborar las bases para formar una sola organización armada: la “Organización para la Liberación de la Argentina” (OLA), una federación de organizaciones al estilo de la OLP que debería disponer de un Estado Mayor Conjunto.
Era también su idea, constituir un “Movimiento de Liberación Nacional” y en el futuro, unirse en un solo partido revolucionario.
Pero la muerte de Santucho (18/07/76) y otros sucesos posteriores, marcaron el fin de esa tentativa de alianza.
Antes de morir, Santucho escribió el Editorial en El Combatiente N° 216 del 12 de Mayo de 1976. Su título era “Tres grandes tareas militares” y, entre otros párrafos, dice:
En el terreno militar son tres las grandes actividades de la guerra popular de resistencia:
1) Construcción del Ejército del Pueblo.
2) Desarrollo de las autodefensa de masas.
3) Trabajo de proselitismo militar dentro de las fuerzas enemigas
Estos tres aspectos del trabajo militar concurren al objetivo estratégico central de doblegar a las FF.AA. contrarrevolucionarias mediante el aniquilamiento de sus unidades principales y la descomposición política del resto., y dotar simultáneamente al pueblo argentino de poderosas FF.AA. populares capaces de sostener la insurrección victoriosa de nuestro pueblo. (De Santis Daniel: A vencer o morir. PRT-ERP. T 2. Ed. Eudeba, 1998; p. 563)
Montoneros estableció por entonces como programa inmediato para los tiempos que seguían, lo que Horacio Mendizábal, Secretario Militar Nacional de la organización, en un reportaje que le realizara en España la revista Cambio 16 (16/08/76), denominó una “estrategia defensiva”, esto es, “el hostigamiento del régimen en todos los terrenos” con el inicio simultáneo de la preparación de “la contraofensiva”.
Cifraban su confianza para ello, en la creación de un “Ejército Montonero” cuya configuración se discutía en esos días, un ejército capaz de conducir a las masas durante la grave crisis económica que se avecina con estallidos insurreccionales parciales. (Baschetti Roberto: Documentos 1976-1977. Ed. de la Campana, 2001; p. 138).
El 24 de julio de 1976, en un comunicado titulado “Política, Organización y Armas para la Resistencia”, Montoneros agrega mayor precisión a sus objetivos y dice en ese texto:
Nuestro objetivo estratégico en el enfrentamiento con el enemigo no consiste en una victoria similar sobre el mismo, en el aniquilamiento de sus divisiones, sino en el logro de un triunfo político-militar.
En esta guerra como en toda Guerra Revolucionaria, lo que hace a los reaccionarios perder la voluntad de combatir no es la superioridad militar de los revolucionarios sino la movilización de las masas en la guerra, el enfrentamiento del Pueblo utilizando todos los métodos de lucha que les impide el desarrollo de sus planes económicos de explotación paralizando la producción; resiste la aplicación de su política represiva, los hostiga
militarmente obstaculizando sus planes militares.
Y prosigue:
Esta es la concepción que orienta la constitución y el desarrollo de nuestro Ejército Montonero a lo que debemos agregarle (FORO-05-interior.qxp 23/10/2008 10:18 PÆgina 37) que por la particularidad del proceso en la Argentina… nuestra fuerza militar es principalmente urbana y, por lo tanto clandestina. (Evita Montonera N° 14, octubre 1976)
En otro documento de Noviembre de 1976, “Hacia la conquista del poder. Los métodos de lucha”, señalaba Montoneros: …en un proceso revolucionario como el nuestro, todos los métodos de lucha se sintetizan en lo que denominamos “guerra popular integral”.
En esta estrategia se combinan siempre los métodos militares, paramilitares, gremiales y políticos, los tácticos operativos de cada uno de estos método deben adecuarse a la etapa de enfrentamiento que se vive en cada momento
En una nueva etapa como la actual… el método principal es la lucha armada, o sea, los métodos militares acompañados y complementados por los paramilitares… (Baschetti Roberto: Documentos 1976-1977. Ed. de la Campana, 2001; p. 381)
En cuanto a las acciones de propaganda, dice Richard Gillespie que a comienzos de 1977 “Los Montoneros concentraron sus esfuerzos en la obtención de apoyo internacional y en el aislamiento de la Junta Militar, dirigiendo su actividad hacia las organizaciones de derechos humanos, la Iglesia Católica, el movimiento obrero mundial, la Internacional Socialista, los países socialistas y los movimientos de liberación nacional, adoptando una gran variedad de actitudes”. (Gillespie Richard: Soldados de Perón, los Montoneros. Ed. Grijalbo, 1987; p. 307)
Una guerra, dos estrategias militares.
La de la Junta, que propiciaba una guerra corta… cercando y aniquilando a las fuerzas guerrilleras.
Y la estrategia de los Montoneros, una guerra larga, resistiendo la represión y manteniendo el hostigamiento constante.
Así sintetizaba el enfrentamiento de estrategias Marcelo Larraquy. (Larraquy Marcelo: Fuimos soldados. Historia secreta de la contraofensiva Montonera. Ed. Aguilar, 2006; p. 118).
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