SRA. C. E. FERNANDEZ WILHELM PRESIDENTE DE LA REPUBLICA ARGENTINA.
EL HOMBRE Y LA SOCIEDAD SE ENFRENTAN CON LA MAS PROFUNDA CRISIS DE VALORES QUE REGISTRA SU EVOLUCION.
Está en nuestro ánimo la absoluta conciencia del momento trascendental que vivimos.
Si la historia de la humanidad es una limitada serie de instantes decisivos, no cabe duda de que, gran parte de lo que en el futuro se decida a ser, dependerá de los hechos que estamos presenciando.
No puede existir a este respecto divorcio alguno entre el pensamiento y la acción, mientras la sociedad y el hombre, se enfrentan con la crisis de valores más profunda acaso de cuantas su evolución ha registrado.
Es posible que la acción del pensamiento haya perdido en los últimos tiempos contacto directo con las realidades de la vida de los pueblos.
También es posible que el cultivo de las grandes verdades, la persecución infatigable de las razones últimas, hayan convertido a una ciencia abstracta y docente por su naturaleza en un virtuosismo técnico, con el consiguiente distanciamiento de las perspectivas en que el hombre suele desenvolverse.
Acaso sobre el gran fondo filosófico que es la VERDAD, hayan prevalecido una cuestion de tendencias, ajenas al ansia de conocimiento a cuya satisfacción debería consagrarse toda fuerza creadora.
En ausencia de tesis fundamentales defendidas con la perseverancia debida, surgen las pequeñas tesis, muy capaces de sembrar el desconcierto.
El bien y el mal obran sobre el hombre como sobre la sociedad.
De lo individual a lo colectivo sus momentos oscilan entre arrebatos místicos y paroxismos pavorosos.
Una postura moral procedente de un fondo religioso sólido o de una refinada educación ética intenta estipular los límites entre posibles y tentadores extremos.
El hombre, en la desgracia, tiende a la introversión como tiende a la extraversión en la prepotencia.
La duda y la soberbia, son los extremos máximos de esa oscilación, producida en ausencia de medidas suficientes.
La ciencia puede resolver en la abstracción los problemas partiendo de premisas igualmente abstractas, pero en la vida de las comunidades los efectos de esas oscilaciones suelen ser muy otros.
Cuando un pueblo se aproxima a un momento grave, sus cerebros de primera fila se preguntan si el ánimo estará debidamente preparado para las horas que se avecinan.
Pues bien; es forzoso plantearse la misma pregunta cuando se trata de llevar a la humanidad a una edad mejor. Incumbe a la política ganar derechos, ganar justicia y elevar los niveles de la existencia, pero es menester de otras fuerzas.
Es preciso que los valores morales creen un clima de virtud humana apto para compensar en todo momento, junto a lo conquistado, lo debido.
En ese aspecto la virtud reafirma su sentido de eficacia.
No será sólo el heroismo continuo de las prescripciones litúrgicas; es un estilo de vida que nos permite decir de un hombre que ha cumplido virilmente los imperativos personales y públicos: dió quien estaba obligado a dar y podía hacerlo, y cumplió el que staba obligado a cumplir.
Esa virtud no ciega los caminos de la lucha, no obstculiza el avance del progreso, no condena las sagradas rebeldías, pero opone un muro infranqueable al desorden.
LA COMUNIDAD ORGANIZADA
JUAN DOMINGO PERON
9 de abril de 1949
Mendoza
REPUBLICA ARGENTINA
SEÑORA PRESIDENTE, GOBIERNE PARA TODOS LOS ARGENTINOS !!!
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