BCRA: MARCO DEL PONT.
AJUSTO EL PROGRAMA MONETARIO DEL BANCO PARA NO AFECTAR EL CRECIMIENTO.
La presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, aseguró hoy que el programa monetario “se ajustó para no frenar el crecimiento” y, por otra parte, destacó que las reservas superan en 2.600 millones de dólares a las registradas en marzo, pese a que se utilizaron casi 5.000 millones para cubrir deuda.
Marcó del Pont remarcó que “seis meses atrás se debatía sobre la conveniencia o no de pagar la deuda con reservas y ahora transitamos un país que pagó casi 5.000 millones de dólares y acumula reservas por 50.400 millones”.
Así lo hizo al hablar en el día de cierre de las Jornadas Monetarias organizadas por la autoridad monetaria, de las que también participó la presidenta Cristina Kirchner.
Justificó las modificaciones recientes al programa monetaria al asegurar que “no queremos esterilizar el crecimiento” y añadió que “queremos poner al Banco Central en el centro de la coordinación macroeconómica” como los países desarrollados.
“No se puede independizar la economía real de las variables monetarias, que tienen que ser consistentes con un país que crece vigorosamente y distribuye progresivamente los frutos de ese crecimiento”, indicó la funcionaria.
Consideró que “está muy metido el pensamiento convencional, monetarista, que hace difícil abordar los problemas de la estabilidad monetaria y financiera vinculados a los desafíos de un país todavía en desarrollo, que tiene que recuperar mucho terreno perdido en materia de crecimiento y recomposición” de los salarios.
Sobre los efectos de la crisis financiera mundial, Marcó del Pont reconoció que “abundan las incertidumbres acerca de la posibilidad que tienen los países desarrollados y en desarrollo de ingresar en una fase definitiva de crecimiento sostenido y equilibrado, balanceado”.
“Hay también incertidumbre sobre qué va a pasar con los países más débiles de las economías europeas, a partir de los programas de ajuste y consolidación fiscal que les fueron impuestos y que probablemente lleve a una acentuación de sus problemas estructurales”, subrayó.
La funcionaria explicó que “desde que se tocó fondo y se van generando algunas señales que plantean probables salidas de la crisis, aparecen indicadores positivos, pero también se van alejando las posturas más críticas respecto de una reforma de fondo de la arquitectura financiera internacional”.
En tal sentido, destacó que “por primera vez en nuestra historia la Argentina atravesó esta crisis, una de las más profundas después de la Gran Depresión, con pocos costos en materia económica y social, sin los habituales estrangulamientos en el sector externo y evitando un proceso recesivo”.
Agregó que “sostuvimos niveles de actividad sin enfrentar desequilibrios macro y aun redistribuyendo positivamente los niveles de ingreso”.
Al respecto, consideró que “esto no es producto del azar, sino la resultante de modelos económicos consistentes que se plantearon en los países de la región, que dieron vuelta la pagina de las teorías convencionales, que pusieron el eje del crecimiento nuevamente en los mercados internos como factores dinámicos”.
- Economistas, preocupados por la emisión de billetes
Economistas y ex titulares del Banco Central criticaron la decisión del Gobierno ante la posibilidad de que la máxima entidad financiera del país emita 20.000 millones de pesos más de lo que tenía previsto realizar, ya que de esa manera demuestra que “no le importa bajar la inflación y ese es un mensaje peligroso”.
El diputado del ARI Alfonso Prat Gay, ex presidente del BCRA entre diciembre de 2002 y septiembre de 2004, remarcó que la determinación tomada en ese organismo aumenta las expectativas de inflación, porque garantiza que habrá más dinero en circulación.
Su antecesor Aldo Pignanelli (2002) aseguró que “con este cambio, están convalidando la inflación”, al tiempo que señaló que “la circulación de dinero y los agregados monetarios se expandieron no sólo acompañando el crecimiento del PBI sino también el de la inflación”, precisó hoy un matutino porteño.
La actual titular del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, sostuvo que para aplicar el equipo técnico al modelo econométrico en el que se basaron los fundamentos para modificar el Programa Monetaria no tomó en cuenta la evolución de los precios.
“Lo único que ajustamos fue la proyección del crecimiento del PBI, que a comienzos de año era del 2,5 por ciento y ahora está en el 9,1″, indicó Marcó Del Pont.
- Denuncian a Marcó del Pont por especulaciones con bonos de la deuda
La presidenta del Banco Central de la República Argentina fue denunciada ante la Justicia por haber, supuestamente, especulado con bonos de la deuda pública. Se la acusa de eventual enriquecimiento ilícito.
- 16 días antes de que concluya su mandato, Marcó del Pont se jugará en el Senado la continuidad
El 23/09 vence el mandato de Mercedes Marcó del Pont y el de su principal aliado en el directorio del Banco Central, Arturo O’Connell. 16 días antes de esa fecha, Mercedes Marcó del Pont deberá presentarse ante la Comisión de Economía Nacional e Inversión del Senado de la Nación. Los legisladores quieren que ella explique las modificaciones a las políticas monetarias del país realizadas por el Banco Central. Es evidente que en esa oportunidad, Marcó del Pont se jugará la renovación o no de su mandato.
- Redrado: no hay límites para los deseos políticos
El Banco Central, presionado por el Gobierno, ha revisado fuertemente al alza las metas de crecimiento de los agregados monetarios para el tercer y cuarto trimestre de este año. En efecto, el límite superior de la meta del circulante en poder del público más los depósitos a la vista efectuados por los ciudadanos, ha sido incrementado en más de 10 puntos porcentuales (desde el 19,1% al 29,9%) para el mes de diciembre. El resultado: no hay límites para los deseos políticos.
Se señala que este incremento responde a una subestimación del crecimiento estimado en el Programa Monetario (sustentado en los informes técnicos de las áreas competentes) y aprobado por la totalidad del Directorio. Pero esta no es la razón. La realidad, es bien distinta.
La emisión primaria de dinero se había previsto con un manejo fiscal más prudente que debía generar un superávit genuino para hacer frente a sus obligaciones. El caso es que, no sólo no se ha cumplido con esta premisa, sino que además el sector público terminará siendo más procíclico aún. Lo anterior está relacionado primero con la aparición de los Decretos 297 y 298 y luego con la extensión notable del margen de ganancias que se transferirá al Tesoro ($ 20.550 millones).
Con un simple ejercicio, se demuestra que la variable a atender para el cumplimiento de las metas monetarias reside en la magnitud de la asistencia al Tesoro, ($ 16.000 millones adicionales que resta girar entre septiembre y diciembre), y no en una subestimación del crecimiento. Los $3.000 millones ya transferidos al Tesoro en julio pasado, sumado a la combinación de un excedente cambiario del orden de los $ 20.000 millones y del otorgamiento neto de Adelantos Transitorios por $ 2.000 millones para lo que resta del año, derivarían en una emisión “potencial” equivalente a $ 24.800 millones para lo que resta del año. En este marco, el Programa Monetario original implicaba una expansión máxima de la Base Monetaria de $ 17.000 millones, por lo tanto, la brecha a esterilizar bajo las metas anteriores era perfectamente manejable ($ 7.800 millones). La distorsión se genera al haber cuadruplicado la transferencia de utilidades respecto del promedio de los últimos años.
También deben clarificarse serios errores de concepto. El primero y más importante, es una confusión entre la demanda nominal y real de dinero en una economía. ¿Por qué es crucial esta distinción? Porque la demanda real de dinero está cayendo y la economía se desmonetiza. En efecto, la variación del M2 (circulante en poder del público más depósitos a la vista efectuados por depositantes) para el promedio de este año se ubicará por debajo del 30%, cuando el producto nominal variará algo por encima de este guarismo. Es por eso que la proporción que este representa en la economía, caerá. No puede sostenerse entonces que exista un incremento de la demanda de dinero cuando la población consume en lugar de ahorrar (se “saca de encima” el dinero más rápidamente y retroalimenta la inflación) o huye del dinero doméstico. De ser veraz el escenario esgrimido por las autoridades monetarias, también se debería reflejar en un crecimiento real (o sea, en proporción del PBI) de los agregados monetarios en moneda doméstica. Conceptualmente, eso indicaría una mejora en la eficiencia en el uso de circulante (utilizando transacciones bancarias), y de la calidad del ahorro (en la forma de plazos fijos u otro tipo de inversiones financieras). Pero ese no es caso actual, pues el agregado monetario M3 Privado está creciendo a un ritmo menor al M2 Privado.
Si el BCRA siguiera una política monetaria mínimamente prudente, una mayor demanda de dinero debería estar presionando sobre las tasas de interés. En efecto, al enfrentarse con una oferta monetaria, que en el marco de una creciente inflación debería ser cautelosa, este fenómeno se reflejaría al menos inicialmente en un presión sobre el costo del dinero. Esto no sólo no ocurrió sino que, por el contrario, la oferta monetaria se expandió sin un adecuado control, inicialmente convalidando la trayectoria alcista de los precios, y luego, directamente, retroalimentándola. Por lo tanto, la inflación creciente lleva a una mayor demanda nominal de dinero que la Institución parece de pronto descubrir. Queda claro entonces que, si se sigue con esta política, este círculo no tendrá fin, ya que ahora el Central directamente “ayuda” a la inflación, y luego justifica que debe emitir porque la inflación que contribuyó a crear, torna necesarios más pesos para la economía.
Todo lo anterior no quiere decir que se sostenga que la variación de precios proviene exclusivamente de la autoridad monetaria, ya que en nuestro país, la inflación es un fenómeno multicausal, en el que intervienen todos los brazos de la política económica, incluyendo las de ingresos, competencia, cambiaria, fiscal y salarial. Tampoco se está afirmando que no tengan asidero los argumentos de que el Central no está en condiciones por si solo de compensar las presiones inflacionarias que provienen de otras políticas. Pero una cosa es que el Banco Central no tenga la capacidad suficiente para contener la inflación a través del simple manejo de las tasas de interés y del tipo de cambio (dado que esos instrumentos pueden tener efecto en el corto plazo, pero al costo de generar distorsiones crecientes y crisis futuras, como demuestran numerosas lecciones del pasado); y otra cosa, completamente distinta, es que la autoridad monetaria contribuya directamente a la escalada inflacionaria. Y ello es lo que esta ocurriendo.
Más aún, se está intentando utilizar una herramienta nociva para mitigar la presión de precios. Nuevamente la táctica se basa en apoyarse en el tipo de cambio. Debe reconocerse que es la más fácil de utilizar en el corto plazo, pero sus efectos perniciosos pueden ser devastadores a futuro. Como ha quedado ya por demás demostrado en el pasado (y en este mismo año), congelar el tipo de cambio como única herramienta antiinflacionaria no detiene a los precios. Si bien un dólar quieto puede reducir momentáneamente la presión inflacionaria, al hacer mas baratas las importaciones, el costo es crear distorsiones de precios relativos, generar un creciente problema de concentración de estímulos en el consumo y concurrente falta de estímulos a la inversión. Por razones políticas, las autoridades económicas están concentradas exclusivamente en una perspectiva de corto plazo, sin ponderar demasiado los problemas que esta dinámica generará en los próximos años. Las consecuencias son conocidas: una inflación creciente que no permite reducir la pobreza pese al actual crecimiento económico. Aún sin riesgo de espiralizarse en el corto plazo, esta trayectoria resulta muy dañina para la sostenibilidad del crecimiento futuro, sobre todo en el marco de una creciente erosión del colchón cambiario, externo y fiscal, que achican notablemente el margen de maniobra del gobierno que asuma sobre finales de 2011.
En este marco, el Banco Central ha quedado sobrepasado. Lamentablemente, estas acciones son un ejemplo más de creer que en economía no operan los límites. La propia realidad, eventualmente, se encargará de mostrar que los límites siempre se terminan imponiendo.
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