SR. ANTONIO RICO ES UD. UN VERDUGO.
MIDA SUS DICHOS, NO JUZGUE LA NOBLEZA DEL PROJIMO Y CONDENE DESENFADADAMENTE.
Cuesta comprender que exista alguien en todo el planeta que honestamente pretenda negar sus orígenes ·
Tal vez, se pueda recapacitar como excepción, la actitud de hijos abandonados, literalmente “tirados o vendidos”, por razones obvias.
Felipe y Marcela, los hijos que por casualidad encontró Ernestina Herrera de Noble hace más de treinta años, han dado un mensaje al país que nos deja perplejos, apenados y hasta indignados a cualquier humano con dos dedos de frente.
Absurdo sería pensar que no quisiesen defender a quien llaman “su madre”, pero inmoral es subirse al papel de “víctimas” de persecución y acoso.
Tal vez, les cueste entender que lo que se ocultó por temor durante tantos años, hoy de absoluto estado público. Tal vez, teman por su futuro, ya que si se comprueban delitos por parte de quienes llaman su madre, su futuro ya no tenga que ver con su presente y su pasado.
Lo que no pueden dejar de ver es que mientras exista una abuela, una madre o un hijo relacionados con el terrorismo de estado, toda su vida (toda) va a estar signada a ser señalados como los cómplices de quienes secuestraron, torturaron y/o mataron a quien los llevó en su vientre y deseó su vida.
Es un camino sin retorno y por delante, su vida, quedará en la historia como cómplices concientes de manos que hicieron el trabajo sucio a grupos concentrados de poder.
Hoy, mañana, el año que viene, algún día, su sangre será comparada con la de quienes durante una vida buscan y buscarán sin descanso a sus hijos y a sus nietos. Nadie abandona una búsqueda cuando le fue robada su propia sangre.
Las manos de Felipe y Marcela comienzan a teñirse de sangre de muertos. Ellos saben la verdad, seguramente mucho más de lo que cualquier argentino imagina.
Ellos, con la actitud adoptada, ratifican lo dudoso de su origen. Basta una muestra de sangre para terminar con un infinito calvario.
No creo que sean víctimas como tantos humanitariamente intentan plantear, por respeto y tolerancia. Por el contrario, viendo que la batalla judicial se complica y que todo indica que lo inevitable (por ahora) está muy cerca, sin que se les mueva un músculo, buscan desviar el eje de la causa en protección de quienes se han procurado cuidado y educación durante tantos años.
El paradigma es el choque de la verdad que se contrapone con los intereses de su “madre”, pero, Felipe y Marcela son adultos mayores con las responsabilidades que le corresponden a cualquier ciudadano que habite el suelo argentino.
Antonio Rico
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Yo soy Antonio Rico, duermo tres horas por día, leo todos los diarios por la mañana, trato de comprender a doña Rosa, hay que achicar el Estado, lo dejamos ahí… yo terminé.
(música de Piazzola)Pa pá ra pa pa pá ra pa pa pá ra parapá