FEDERALISMO AGONIZA EN MANOS DE CIPAYOS LEGISLADORES
SUS SICARIOS SON EL GOBIERNO NACIONAL Y LOS CASTRADOS GOBIERNOS PROVINCIALES
El Senado sancionó ayer la suspensión por dos ejercicios fiscales de la ley de responsabilidad fiscal, lo que les permitirá a las provincias contraer deuda para tratar de cubrir los graves déficits de caja que vienen sufriendo como consecuencia de la crisis económica y que, según estimaciones oficiales, ascienden a un monto global de 100.000 millones de pesos.
La norma fue rechazada por un amplio sector de la oposición, que criticó la medida por considerarla “un salvavidas de plomo” que profundizará la dependencia de las provincias del Poder Ejecutivo.
En un reflejo de la dura situación fiscal que viven varios estados provinciales, ayer el kirchnerismo contó con el apoyo de legisladores que suelen votar en contra de las propuestas del Gobierno, como los rionegrinos María José Bongiorno (ex kirchnerista) y Pablo Verani (UCR).
Este último calificó como “un angustioso voto positivo” su apoyo a la norma (sancionada por 35 votos a favor y 17 en contra).
“El Gobierno no quiere que le toquen la caja y lo que hace es tirarles esto a las provincias, para que se endeuden y profundizar así el esquema político de seguir sometiendo a los gobernadores”, denunció el radical Gerardo Morales (Jujuy).
Más duro aún fue el peronista disidente Adolfo Rodríguez Saá, que acusó al bloque kirchnerista de “claudicar” el derecho de sus provincias en beneficio del Poder Ejecutivo. Les enrostró a sus colegas oficialistas que “si tuvieran el coraje de hacer coparticipable el impuesto al cheque”, el problema financiero de las provincias se solucionaría sin necesidad de tomar deuda privada.
“Es una sujeción perversa a los designios del Ejecutivo que no podemos tolerar”, reclamó el cordobés Carlos Rossi (Partido Nuevo).
Para el oficialismo, la ley sancionada ayer se justifica por la necesidad de apoyar a las provincias en un año en el que debieron incrementar su nivel de gastos como consecuencia de la crisis económica internacional y otras situaciones, como la epidemia de dengue y la sequía, que las obligaron a incrementar sus gastos.
“Este es un régimen de excepción para amortiguar el impacto de este sinnúmero de contingencias”, afirmó Fabián Ríos (PJ-Corrientes), presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda.
El senador kirchnerista también se mostró confiado en que los déficits de caja de las provincias “van a ser corregidos en 2010, porque se estima un crecimiento sostenido de la economía y de la recaudación”.
La norma sancionada ayer permite a las provincias, además de tomar nueva deuda, a derivar partidas presupuestarias para gastos de capital a cubrir gastos corrientes.
Los argumentos del oficialismo no calmaron las críticas al Ejecutivo por su negativa a incrementar la coparticipación que les corresponde a las provincias.
Según la ley de coparticipación, esa porción debería ser del 34% de lo que la Nación recauda por varios impuestos.
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