LA CENTENARIA SOCIEDAD JESUITA, SIEMPRE MARCA RUMBO (Parte IV)
BERGOGLIO PIDE NO HOMOGENEIZAR LAS IDEAS
El presidente del Episcopado hizo una elíptica referencia a la discusión sobre los medios; Casaretto reclamó focalizarse en la pobreza.
Más allá de la discusión actual sobre los medios, el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Mario Bergoglio, advirtió que “el peor riesgo, la peor enfermedad es homogeneizar el pensamiento” y afirmó que “urge construir e instalar la cultura del encuentro” a través del diálogo.
Al cerrar la XII Jornada de Pastoral Social en el colegio San Cayetano, de Liniers, señaló que “urge recuperar la alteridad y liberarse de los autismos que clausuran la memoria histórica, el compromiso comunitario del presente y la capacidad de utopías hacia el futuro”.
La jornada trató sobre el documento episcopal “Hacia un Bicentenario en justicia y solidaridad”, y en ella dirigentes políticos y sociales subrayaron la necesidad de disminuir la pobreza y la desigualdad.
Ante centenares de asistentes expectantes de sus palabras, Bergoglio comenzó preguntándose: “La Argentina, ¿somos un país de desencuentros?”.
Y señaló que “dialogar supone no sólo oír, sino escuchar” porque aunque el otro “política o ideológicamente esté en la vereda de enfrente, siempre tiene algo que decirme”.
Recordó que Santiago Kovadloff, “uno de los grandes pensadores que tiene la Argentina”, habló hace poco del riesgo de homogeneizar la palabra.
Fue en un texto crítico al proyecto oficial de la ley de medios. “Pero detrás de eso está el peor riesgo, la peor enfermedad -dijo Bergoglio-: homogeneizar el pensamiento, el autismo del intelecto, del pensamiento, que me lleva a concebir las cosas dentro de una burbuja”.
Sonó a una alusión a la candente discusión parlamentaria sobre la radiodifusión, a la que antes había aludido también monseñor Jorge Casaretto.
Bergoglio señaló que “el diálogo es un instrumento privilegiado para romper todo aquello que nos abroquela, para romper las ideologías clausuradas y abrir horizontes atrás de la pequeña trascendencia que supone escuchar al otro”.
En las primeras filas del auditorio estaban dirigentes de distintos partidos, entre ellos, Aníbal Ibarra, Marcos Peña, Jorge Enríquez, Delia Bisutti, Santiago de Estrada, Inés Urdapilleta, Carlos Traboulsi, Alberto Iribarne y Juan Manuel Olmos.
Bergoglio habló del patriotismo, que vinculó con la herencia de los padres y por lo cual fue muy aplaudido. “Es muy triste ser huérfano de patria”, deslizó, y expresó que “si un país hace una guerra, sufre una amputación, es capaz de rehacerse; si una nación pasa por crisis institucionales, es capaz de reconstruirse, pero si se pierde la patria, es muy difícil recuperarla”.
Al concluir la jornada, María Estela, una mujer que espera familia, leyó la declaración final del encuentro. “Ella está haciendo crecer la patria”, dijo al presentarla el titular de Pastoral Social, presbítero Carlos Accaputo.
La declaración señala que “para erradicar la pobreza es necesario reconstruir el tejido social y los vínculos sociales”.
Y subraya la responsabilidad que les cabe a todos los sectores de la clase dirigente argentina en torno a plantearse la inequidad y desigualdad social como el eje problemático de la construcción de la democracia.
El verdadero problema
Por la mañana, abrió la jornada el presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social y obispo de San Isidro, monseñor Casaretto.
Señaló que cuando el Papa dice que es un escándalo que haya pobreza en el país, no lo hace “para molestar a nadie”, sino para “tomar conciencia”.
Casaretto dijo que “la ley [de medios] que se está discutiendo en el Congreso es muy importante, pero no puede haber ninguna discusión que olvide o que ponga en la sombra que la lucha contra la pobreza y la exclusión social, que es la problemática fundamental en la vida de los argentinos”.
Esos temas fueron centrales en los paneles, en los que hablaron Juan Carlos Tedesco, Daniel Arroyo, Esteban Bullrich, Carlos Leyba, Horacio Ghillini, Alicia Pierini, Enrique del Percio, Darío Pulfer, Juan Carlos Heredia, María Vidal, Ricardo Rouvier, Juan Manuel Olmos, Fernando Sánchez, Delia Bisutti, Diego Santilli, Gabriel Senanes y Pacho O´Donnell.
Este último fue el primero en hablar, y citando a Aristóteles hizo un “elogio de la vergüenza”.
Dijo que “saber que un grupo de individuos organizados se dedicaban -¿seguirán dedicándose?- a comercializar medicamentos adulterados acelerando o provocando la muerte de muchos prójimos provoca estupor e indignación: ¡son unos sinvergüenzas!”.
Y se preguntó: “¿Dónde habrá ido a parar la vergüenza de quien desvía a sus bolsillos fondos públicos destinados a paliar la pobreza del 30% de nuestros semejantes?”.
Tras el cierre de la jornada, Bergoglio presidió una misa en el santuario de San Cayetano.
En la homilía, dijo que “el verdadero poder es el servicio; uno recibe una cuota de poder para servir a los demás”.
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