A 199 AÑOS DEL 25 DE MAYO DE 1810, ARGENTINA ESTA EN MANOS DE INEPTOS
LA POLITICA ARGENTINA ESTA INVADIDA POR LOS BUENOS PARA NADA.
No hay hombres de bien, no hay debate de ideas, no hay propuestas ni conductas civilizadas, no se intenta ni siquiera disimular el descarado apetito de trepar para lucrar que tienen estos “democráticos”.
Lo único que hay es una tiranía que está destruyendo la Nación y una oposición a la que eso no le importa y sólo se afana por conseguir un puestito desde el cual pegar de vez en cuando un gritito para fingir patriotismo.
El conjunto de esta impúdica comparsa es una monstruosidad capaz de hacer hervir la sangre a cualquier argentino de bien.
Lo malo es que la sangre de los argentinos de bien no hierve en absoluto. Permanece inalterablemente en sus reglamentarios 36 grados sin que se modifique en nada su minúscula rutina.
Defenderá las verdades abandonadas que no necesitan ser cambiadas porque sean viejas.
Deben ser mantenidas porque son verdaderas y porque son las ideas fundadoras que estúpidamente hemos entregado al enemigo.
Ellas son tan verdaderas hoy como hace cien años, sólo que hace cien años tenían más vigencia que hoy.
Que la “dirigencia” corrupta e inepta las haya desechado no significa que hayan perdido su valor.
Es nuestro deber afirmarlas valientemente puesto que si no las reinstauramos, el monstruo nos quitará la Patria.
¿Cuales son esas verdades?
Todos sabemos que el Poder Ejecutivo, Presidente y Ministros, debe estar en manos de una Autoridad encarnada en hombres de bien, inteligentes, servidores inclaudicable de la Justicia, laboriosos, valientes, constantes servidores del bienestar general y que se propongan la grandeza nacional.
Todos sabemos que ningún ladrón, ningún mentiroso, ningún farsante, ningún burro, ningún cobarde, ningún hombre sin honor, en una palabra, ningún integrante de la “dirigencia” corrupta e inepta debe tener poder alguno.
Todos sabemos que los jueces deben ser imparciales, inteligentes, conocedores del Derecho y celosos de la Justicia sin que las falte misericordia caritativa.
Todos sabemos que los legisladores deben ser también inteligentes, laboriosos, celosos del bien común y debatir seriamente los asuntos públicos.
Todos sabemos que los habitantes del país debemos gozar de todas las libertades legítimas y garantías que nos permitan trabajar sin ser expoliados por impuestos abusivos, ni postergados por favoritismos, ni víctimas de persecuciones políticas o grupos poderosos, ni privados de nuestra propiedad, ni dejados indefensos en manos de la delincuencia, ni abandonados de los servicios públicos necesarios (Justicia, Seguridad, Salud, Infraestructura, etc,) y menos aún privados del derecho a proteger la inocencia y la buena educación de los niños.
Estas verdades elementales están todas contenidas en la Constitución Nacional de 1853 y algo queda en la de 1994.
La tiranía se burla de ellas y el monstruo político las pisotea con sus pezuñas.
Vamos a rescatarlas.
La unión hará la fuerza.
Y lo primero que conseguirá ciertamente es crear un espacio de libertad, de normalidad, de claridad mental, de amor a la Patria, que se constituirá un reducto no contaminado por las heces del monstruo.
Se le hablará al pueblo y lo defenderá con todas sus fuerzas contra la injusticia y si Dios quiere, será el principio del fin de la tiranía.
Será un nuevo David para derribar al nuevo Goliat, mucho peor que el de la Historia Sagrada.
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