BERGOGLIO LLAMA A LA ESPERANZA
Frente a los interrogantes y hasta temores que suscita el nuevo año en el plano personal, familiar y comunitario, el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Mario Bergoglio, formulo un enfático llamdo a la esperanza.
Fue en la homilía de la misa de Nochebuena que presidió en la catedral metropolitana y que fue seguida por numerosos fieles.
“Que esta Navidad sea para nosotros la recuperación de la capacidad de sorprendernos y recuperemos la esperanza a todo nivel”, dijo Bergoglio.
En ese sentido, interpeló a los fieles: “¿Qué tal anda tu esperanza? ¿La perdiste o preferís ocuparte de otras cosas?”.
Tras señalar que la esperanza “es una virtud”, afirmó que el que la tiene es como si se estuviera en una canoa, arroja un ancla y tira de la soga para llegar a la otra orilla.
Sostuvo que la persona “se aferra a la soga, a ese rescoldo de fueguito chiquito que tenemos dentro”.
Dijo que “ese rescoldo de fuego, ese fueguito que vos estás buscando, mirando el pesebre se nos ofrece y empieza a crecer”.
Así, invitó a “dejarse sorprender por esa mujer (la Virgen María) que envuelve ese chico (el Niño Jesús) en pañales y mirándonos, digámosnos mutuamente: aquí está tu esperanza”.
Como ocurre en los últimos años, los templos de varias iglesias porteñas se convirtieron en comedores para ofrecer un almuerzo de Navidad a gente pobre.
En la nave central de la basílica Nuestra Señora de la Merced, en el microcentro, y de las parroquias San Pedro, de La Boca; Nuestra Señora del Carmen, en Barrio Norte, y San
Pedro González Telmo, de San Telmo, se pusieron largas mesas servidas por voluntarios.
Los almuerzos navideños se organizan por la Comunidad San Egidio, que los hace en varias ciudades del mundo. Esta modalidad empezó en la basílica de Santa María en
Trastévere, de Roma, y se extendió a otros puntos de Europa, Asia, Africa y América.
Los milagros de Monseñor
Se convirtió en el líder más preocupante para el Gobierno.
Cuando monseñor Jorge Bergoglio recibe visitas importantes, siempre después de las siete de la tarde, pone música funcional.
No porque le guste –dice preferir la ópera– sino para que los micrófonos de larga distancia que él sospecha que usa la SIDE no capten sus palabras, consejos y parábolas celestiales y políticas.
La costumbre prudente, la estrenó hace casi tres años, luego de haber sufrido una amenaza que no quiere especificar.
Cerca de él cuentan que por esos días del 2004 además se ponía un chaleco antibalas bajo la sotana.
Y cuando un interlocutor bien informado le preguntaba por ese detalle, él respondía sonriendo: “A veces no alcanza con la protección del Señor”.
Bergoglio se siente vigilado. El año pasado, antes de leer su homilía del Tedéum del 25 de mayo, un altísimo funcionario del Gobierno le hizo saber al arzobispo de Buenos Aires que Kirchner estaba preocupado por algunos párrafos de ese mensaje y que por eso no concurriría a misa.
¿Cómo podían saber de esa homilía si él no se la había mostrado a nadie? ¿Su computadora acaso estaba hackeada?
Las presiones por estos días acaban de redoblarse sobre la figura de monseñor, el único hombre al que el Presidente considera un rival a su medida, alguien que recibe a opositores desorientados, les habla de unir fuerzas y los alienta a romper la hegemonía K, y todo con la eterna música funcional que suena de fondo en su escritorio del segundo piso de la curia porteña de avenida Rivadavia 413.
¿Cuál es el verdadero poder del cardenal Bergoglio y quiénes son los fieles que escuchan sus consejos?
“No tenemos que esperar todo de los que nos gobiernan, esto sería infantil”.
Los argentinos “vivimos un momento importante, ya que todos debemos ser responsables y poner todo por la patria, porque el tiempo se acorta”, sostuvo Bergoglio, aunque advirtió que “muchos siguieron en el camino de la ambición sin mirar a los costados”.
(Mc 3,22-30): En aquel tiempo, los escribas que habían bajado de Jerusalén decían: «Está poseído por Beelzebul» y «por el príncipe de los demonios expulsa los demonios».
Entonces Jesús, llamándoles junto a sí, les decía en parábolas: «¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? Si un reino está dividido contra sí mismo, ese reino no puede subsistir.
Si una casa está dividida contra sí misma, esa casa no podrá subsistir. Y si Satanás se ha alzado contra sí mismo y está dividido, no puede subsistir, pues ha llegado su fin. Pero
nadie puede entrar en la casa del fuerte y saquear su ajuar, si no ata primero al fuerte; entonces podrá saquear su casa. Yo os aseguro que se perdonará todo a los hijos de los
hombres, los pecados y las blasfemias, por muchas que éstas sean. Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tendrá perdón nunca, antes bien, será reo de pecado eterno».
Es que decían: «Está poseído por un espíritu inmundo».
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