MEXICO, 5300 ASESINADOS POR EL NARCOTRAFICO EN EL 2008
Hallan 12 cuerpos decapitados, serían de un ex jefe policial y de varios militares. Fue en el Estado de Guerrero.
MEXICO. DPA, AP, AFP Y EFE
Las cabezas cercenadas de 12 personas, entre ellas la de un ex jefe policial y al parecer las de varios militares, aparecieron ayer en dos puntos del sureño Estado mexicano de Guerrero, en un nuevo episodio de violencia ejecutada por narcotraficantes.
Las primeras nueve cabezas fueron abandonadas en una bolsa frente a un supermercado de la ciudad de Chilpancingo, unos 130 kilómetros al noreste del balneario de Acapulco. Horas después aparecieron otras tres en el vecino poblado de Mochitlán. Junto a las víctimas de Chilpancingo había una cartulina con un mensaje escrito con letras fosforescentes que decía: “ésta es una de cal por dos de arena, por cada elemento que nos maten les vamos a matar a diez. Atte. Ya saben quién”.
Las cabezas “estaban todas juntas en una bolsa. Los cuerpos aparecieron después en otros sitios: tres en un lugar y seis en otro”, dijeron fuentes de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado de Guerrero. La Fiscalía indicó también que localizaron los nueve cuerpos decapitados, “atados de pies y manos”.
Los restos fueron abandonados a unos cientos de metros del sitio donde el gobernador estatal tenía programado participar más tarde en una tradicional celebración religiosa de la zona.
México ha sido azotado por una creciente ola de actos violentos, en su mayoría atribuidos al narcotráfico. Las autoridades estiman que más de 5.300 personas han muerto en hechos violentos relacionados con la delincuencia organizada en lo que va de 2008.
Los carteles mexicanos de la droga han recurrido con cada vez más frecuencia a la decapitación de sus víctimas, incluidos narcotraficantes rivales, policías o soldados. El 28 de agosto, una decena de cadáveres sin cabeza se encontró en las cercanías de Mérida, capital del estado oriental de Yucatán.
Otras dos cabezas cercenadas se hallaron en el mismo bulevar de Chilpancingo, el 7 de diciembre, junto con un mensaje que decía: “Militares andan combatiendo a la delincuencia y resultan ser secuestradores. Esto les va a pasar”.
Numerosos policías y soldados han muerto desde finales de 2006, cuando el presidente Felipe Calderón lanzó una ofensiva contra los carteles del narcotráfico. Aunque las bandas criminales trataron otrora de evitar los enfrentamientos con el ejército, ahora atacan abierta y frecuentemente a los soldados.
En mayo de 2007, un grupo armado vinculado con una organización narcotraficante mató a cinco militares en una emboscada en el estado de Michoacán, que colinda con Guerrero. También ayer domingo, la policía federal informó que había detenido a tres presuntos sicarios de un cartel narcotraficante en la ciudad de Tijuana, fronteriza con Estados Unidos.
Guerrero es uno de los Estados donde los carteles del Golfo y el de Sinaloa, aliado con las organizaciones criminales locales, libran una lucha de territorios y en los últimos dos años se han registrado al menos tres episodios de decapitaciones.
El gobierno federal mexicano mantiene un operativo nacional con más de 36.000 hombres, en su mayoría militares, para combatir al narcotráfico en distintos puntos del país
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