AEROPUERTO INTERNACIONAL DE SAN FERNANDO. 94 AÑOS DE EXISTENCIA
MUNICIPALIDADES DE TIGRE Y SAN FERNANDO ACTUAN IRREGULARMENTE:
PERFORACION DE SUPERFICIE LIMITADORA DE ESPACIO AEREO EN PERIMETRO Y EN CABECERA DE PISTA
En el año 2004 las estadísticas de la Autoridad Aeronáutica determinaron que San Fernando, después del aeroparque Metropolitano Jorge Newbery, es el aeropuerto de mayor actividad aérea en la República Argentina.
Esta intensidad “in crescendo” de la actividad aérea en este aeródromo creará, en u devenir a mediano plazo,
un problema crucial.
Como el aeródromo está enclavado en un lugar dentro de un territorio o zona, rodeado por asentamientos
poblacionales irregulares que impiden, desde ya, su ampliación y que se va urbanizando en forma exponencial, en especial por la proliferación de edificios de varios pisos, con alturas que inciden en la
aproximación y en la salida de aeronaves de ese aeródromo que, aunque se van erigiendo a considerable distancia de su perímetro, determina continuas modificaciones, en los sistemas de entrada como así de escape, siendo esto en situaciones meteorológicas desfavorales de visibilidad, por lo que la experiencia en el desarrollo de los aeródromos o aeropuertos aeronáuticos y, a la vez, en consideración a las velocidades que van adquiriendo las aeronaves, nos señala, con bastante certeza la inevitable limitación de sus operaciones a mediano plazo, debido a exclusivas razónes de seguridad, tanto de las aeronaves que operan en el mismo, como la de los habitantes que moran e las viviendas dentro de un determinado radio de proximidad al aeródromo que, a medida que van pasando los años, se va agravando progresivamente, hasta que inexorablemente llegue el momento en que la autoridad aeronáutica competente, frente a la posibilidad cierta de accidentes de los aviones en los ascensos de sus despegues y descensos de sus aproximaciones a la pista y posterior aterrizajes, todo ello complementado por las inevitables y trágicas consecuencias sobre las poblaciones aledañas sumado, a su vez, al alto nivel de ruido producido por las plantas propulsoras de las futuras aeronaves, determine su clausura por las razones expuestas.
Si las normas sobre seguridad aérea establecidas para la construcción de edificios en altura dentro de un
determinado radio que circunda el aeródromo se toman en cuenta, se aplican y se hacen cumplir con total
rigorismo, bajo la permanente fiscalización de las autoridades competentes, en especial las de los
municipios de la zona de influencia de la actividad aérea de este aeródromo, es decir San Fernando y Tigre, que por la proximidad al aeródromo son los que pueden ejercer el poder de policía, en este caso en la
aprobación de planos y verificación de los índices establecidos en el uso del suelo en las diferentes zonas
de sus respectivos municipios, no permitiendo la iniciación de las obras tendientes a construir edificios que no respeten las normsa de altura y que se pretenden erigir en sectores que afectan el sobrevuelo de aeronaves, tanto en sus aterrizajes como en los despuegues, no habría problemas derivados de estas ríspidas cuestiones emergentes de avances habitacionales, no autorizados ni registrados, para seguir funcionando plenamente conforme con las capacidades operativas actuales.
Sin embargo y como van apareciendo construcciones que violan las normas establecidas dentro el radio
antes mencionado, no es aventurado augurar situaciones no deseadas, hasta que la presión ejercida por intereses inmobiliarios, para grandes construcciones en terrenos de muy bajo costo por sus limitaciones
zonales, respecto al aeródromo o bien para aprovechar terrenos aledaños por parte de propietarios o los
folclóricos intrusos que pululan y son alentados para ocupar determinados terrenos desactivados o baldíos
que están dentro del radio de seguridad de operaciones del aeródromo, exigira colocar a la autoridad máxima de competencia en esta materia ante la disyuntiva de limitar determinado tipo de vuelos o, en su defecto, ceder ante políticas de poblamiento incompatibles con la seguridad aérea a ultranza en un aeropuerto comercial, que aparte de las consecuencias para el desarrollo de la aviación, ya sea comercial,
deportiva, de servicios o también de emergencias zonales en el sector fluvial del Delta, como la que efectúa
primordialmente Prefectura Naval Argentina destacada en esta base de operaciones, puede acarrear catástrofes que ya han tenido vigencia en casos similares, puntualmente en el Aeroparque Metropolitano
Jorge Newbery, no debiéndose incurrir en ilusas conclusiones de que en el Aeródromo de San Fernando estas críticas situaciones no ocurrirán.
Hay un dicho aeronáutico de vieja data, casi una sentencia crucial:
¨LA EXPERIENCIA PROPIA CUESTA CARO Y CASI SIEMPRE LLEGA TARDE¨.
Cdro. (R) Carlos Smachetti
Noviembre de 2006
http://www.bajandolineas.com.ar/2008/05/massa-tambien-sabia-equipos-para-la-victoria-2007/
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