LA MAFIA EMPRESARIAL MINERA
MOVILIZACIONES POR HAMBRE Y TEMOR
Frente a la Casa de Gobierno, la marcha -integrada en gran parte por obreros de establecimientos mineros de la Puna- defendió la importancia de la minería para el país y para la provincia, al tiempo que se puso en relieve que la actividad puede y debe realizarse de forma ambientalmente sustentable.
Desde un acoplado situado en la bocacalle de San Martín y Gorriti, se dieron a conocer los petitorios presentados al gobernador de la Provincia por los trabajadores, comunidades, intendentes y comisionados municipales, en el que transmiten la aflicción por el “grave ataque que se le está efectuando a la actividad minera en la provincia de Jujuy, donde se ha llegado al extremo despropósito de propiciarse, entre otros excesos, una legislación que prohíba la minería a cielo abierto y el uso de sustancias que se emplean en dichos trabajos con lo cual, en la práctica se tornaría imposible desarrollar actividades mineras”.
Tras advertir que la minería es una actividad lícita, se subraya que la preservación y el cuidado del ambiente “es responsabilidad de todos, no el patrimonio de unos pocos que enarbolan esa bandera como única razón”, dice el manifiesto.
Además remarca que es función de las autoridades públicas “compatibilizar en forma adecuada las necesidades de desarrollo económico que involucran el derecho a trabajar, el derecho a la educación, a la salud, a una vivienda digna y otros, con las necesidades de proteger el ambiente, sin que ninguna vaya en desmedro de la otra”.
De igual manera -agrega el petitorio- “es función de las autoridades públicas establecer el Plan de Ordenamiento Territorial y precisar los lugares donde debe atribuirse preeminencia a determinadas actividades económicas respecto de otras”.
También alertan al gobernador que las políticas inherentes a la actividad minera y las decisiones de las autoridades públicas que sean su consecuencia “no pueden adoptarse sin haber consultado ni escuchado las opiniones de los trabajadores que viven de la minería ni de organismos oficiales, empresariales, profesionales y científicos relacionados a la minería en el orden local”.
“Consideramos un serio despropósito y un mero acto de complacencia para con ciertos grupos la ‘opinión favorable’ expresada por la Legislatura de Jujuy mediante la Resolución N° 10 de fecha 14 de agosto de 2008, por lo que de incurrir el Poder Ejecutivo en el error de acoger favorablemente tal opinión y decidir la suspensión de los trámites mineros en el ámbito de toda la Provincia de Jujuy, ello importará un acto que comprometerá gravemente nuestro futuro como trabajadores”, dice luego.
El manifiesto plantea que se desestime la Resolución legislativa N° 10, que se propicie y constituya una mesa de diálogo entre el gobierno, empresarios, representantes de los trabajadores mineros y representantes de comunidades, “para abordar sin limitaciones los temas que han sido usados como motivo de preocupación para la sociedad”.
También se pide que se invite a una mesa de diálogo cuando sea necesario a representantes del quehacer educativo, científico y técnico con el fin de esclarecer los temas motivo de controversia, a la vez que se califique como discriminatorio cualquier ataque a la minería sin debido sustento.
Asimismo, se entregó un petitorio a la Legislatura donde con similar fundamentación se repudia la iniciativa que propone prohibir la minería a cielo abierto en Jujuy. Se solicita, además, que se desestime sin más el tratamiento de proyectos de ley como los presentados por el legislador de la UCR Pablo Baca y otros que “resultan claramente discriminatorios para nuestra actividad y generadores de conmoción y alarma en nuestros pueblos y comunidades de la Provincia”.
Un tercer petitorio se dejó en manos del obispo Marcelo Palentini, a quien se le requirió que “desde su digno magisterio se manifieste con su solidaridad de pastor en defensa de la actividad minera, que constituye nuestra fuente de trabajo y el sustento de nuestras familias, toda vez que la misma puede desarrollarse en armonía con la preservación y cuidado ambiental y el desempeño de otras actividades económicas, sociales o culturales”.
También se le pide al prelado que “propicie y constituya una mesa de diálogo” con el gobierno, empresarios, sindicatos y representantes de las comunidades para abordar las cuestiones planteadas.
Los tres manifiestos están suscritos por el secretario general de la Asociación Obrera Minera Argentina, Héctor Laplace; por el secretario general del gremio minero local, René Vidal Aguirre; por el secretario de Prensa de AOMA, José Cachi y el secretario adjunto, Facundo Lamas.
Además de sus coloridas indumentarias de trabajo, lo que se vio durante la manifestación fue una gran cantidad de cascos, banderas celestes y blancas, numerosos pasacalles y carteles así como remeras con la inscripción: “Soy minero a mucha honra”.
Los trabajadores de El Aguilar no solo llegaron con una sirena sino también con una pala subterránea de bajo perfil, voluminoso y extraño equipo que se estacionó frente al palacio gubernamental.
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